1 de dic. de 2014

Taller online 10.12.2014



Ante vuestras numerosas solicitudes para que ampliemos nuestra red de voluntarias, creemos que ha llegado el momento de organizar un taller online con esa finalidad.
Lo impartirá Jesusa Ricoy Olariaga el miércoles 10 de diciembre de 20 a 23 horas (hora de Madrid) a través de Google Hangout.
Como sabéis, Jesusa es matriactivista, educadora prenatal en la National Childbirth Trust, voluntaria de Birth crisis y fundadora de 3Colours, de la Revolución de las rosas y de Escuchando con el corazón.
Este taller de 3 horas consiste en un encuentro donde se trabajan diferentes técnicas prácticas de escucha reflexiva y también en un espacio para compartir entre las asistentes temas relacionados con la comunicación telefónica en casos de situaciones traumáticas.
Este curso no es solo para ser voluntaria, pero es necesario para poder serlo.
A las voluntarias de Escuchando con el corazón les pedimos que asistan a este taller y que además cursen estudios o trabajen en algo relacionado con la maternidad.
Posteriormente os enviaremos la grabación del taller y la documentación del mismo en pdf. 
El precio es de 50$ americanos (ó 40€) y contamos con solo 8 plazas disponibles, por riguroso orden de inscripción.
En fin, si os animáis a asistir, podéis realizar el pago aquí a jesusaricoy@gmail.com antes del lunes 8 de diciembre.
Para confirmaros la matrícula, os rogamos nos mandéis un correo con el justificante de pago y con vuestros datos de contacto a escuchandoconelcorazon@gmail.com
Si tenéis dudas, sugerencias, comentarios... Escribidnos también;)

¡Gracias!




12 de nov. de 2014

25N, Día mundial contra la violencia obstétrica

Comparto esta entrevista que me ha hecho Nahia de Sabeletik Mundura 
sobre la Revolución de las rosas, campaña a la que me dedico este mes de noviembre.
Podéis leer el post original (en euskera) aquí.
Estoy muy agradecida a Nahia por ayudarnos así con la difusión de la Revolución de las rosas y he aprovechado para mencionar también nuestra querida red.


¿Qué es la Revolución de las Rosas y de dónde surge?

La matriactivista Jesusa Ricoy fundó la Revolución de las rosas en septiembre de 2011, a raíz de la publicación de unas ofensivas viñetas en la Gaceta de la Sociedad española de Ginecología y Obstetricia. 
Estas viñetas constituyeron una terrible falta de respeto hacia nuestros cuerpos, nuestros procesos vitales, nuestros bebés, algo realmente inadmisible en una democracia... Mas tal colectivo profesional, tres años después, aún no se ha disculpado por ello.

¿Qué es la violencia obstétrica?

La Ley orgánica venezolana sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia de 19 de marzo de 2007 la define como "la apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por prestadores de salud, que se expresa en un trato jerárquico deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres."
Abarca una serie de conductas que, según Jesusa Ricoy, pueden agruparse en tres categorías:
- obviar la autoridad y la autonomía de las mujeres sobre su sexualidad, sus
cuerpos, sus bebés y sus partos,
- ignorar la espontaneidad, los tiempos, las posturas y los ritmos de la
dilatación cuando no existe patología que justifique una intervención,
- desatender las necesidades emocionales de madre y bebé.

Estamos en las puertas del 25N ¿qué campaña preparáis para esa fecha?

Pues ahora mismo estamos centradas en difundir nuestra nota de prensa para alcanzar la máxima divulgación del proyecto.
Paralelamente mantenemos muy activa nuestra página en facebook, colgando en ella enlaces y recursos sobre violencia obstétrica. Actualmente cuenta con 665 fans y un alcance total de 18581 personas.
Para el día 25 tenemos programado lo siguiente:
- a nivel presencial, como cada año, que las mujeres que hayan sufrido violencia obstétrica lleven una rosa con una carta a su hospital
- a nivel presencial, que nos envíen carteles completando la frase "Una rosa por..."
- Difusión en Facebook y Twitter de las fotos de tales acciones

¿Un mensaje para las mujeres que han sufrido esta violencia?

En palabras de nuestra fundadora, queremos que sepan que lo que han sufrido es una injusticia inaceptable, que no están solas, que tienen todo el derecho a enfadarse, a indignarse y a protestar y que les acompañaremos siempre.
Para esto último Jesusa Ricoy  creó en septiembre de 2010 un proyecto paralelo, Escuchando con el corazón, que es una red telefónica de voluntarias que escuchan a mujeres que han sufrido un parto traumático, la cual también coordino en España.



25 de jul. de 2014

Sigo aprendiendo



Del 17 al 24 de julio asistí al Curso de verano organizado en Catoira por la Universidad de Vigo en colaboración con la Asociación española de Psicología perinatal sobre esta disciplina.
El curso se dividió en tres módulos, de los cuales os contaré un poco lo relacionado con parto traumático:

~Embarazo
(por Gabriella Bianco)

La ansiedad continuada en el embarazo, algunas de cuyas causas son la historia obstétrica de la mujer y el miedo institucionalizado, tiene graves consecuencias como el aumento de la prematuridad o el menor peso del bebé.

De ahí que los profesionales deban velar por reducir ese nivel de distrés materno, con medidas como su prevención o su detección precoz, el favorecimiento de una buena adaptación al embarazo (Schmid 2007) o la evitación de procedimientos diagnósticos innecesarios (Olza 2008).

Centrándonos ya en el embarazo con antecedentes de trauma obstétrico, serían indicadores del mismo (Sperlich y Seng, 2008):

miedo a agujas, gotero, tactos...

crisis de pánico

aumento de tensión durante las visitas prenatales

flashbacks

~Parto
(por Sara Jort)

Beck define el parto traumático como "el daño o la amenaza de daño o muerte de la madre o del bebé durante el nacimiento como consecuencia del resultado de las intervenciones practicadas, del tipo de parto o del trato recibido".

Peter Levine afirma que el trauma es una secuela de la restricción de nuestra capacidad para responder a una amenaza (algo que creo que queda claro p.e. en partos con violencia obstétrica).

Tal experiencia puede incidir en embarazos y partos futuros, comprometiendo así la salud reproductiva de esa mujer y su proyecto de familia.

A veces el crecimiento postraumático conlleva que las mujeres busquen tipos de atención más respetuosa: Cheryl Beck estimó en 2010 que en un 23% de los partos en casa había antecedentes de parto traumático.

Y por último quería comentaros (para que veáis que nuestra red es importante) que, en palabras de Judith Herman, "compartir la experiencia traumática con otras personas es condición indispensable para la sanación", por lo que supone de apoyo social y de reconocimiento por la comunidad.

~Posparto
(por Diana Sánchez)

Lo más novedoso para mí fue un estudio de Cheryl Beck de 2004 ("PTSD due to childbirth: the aftermath") en el que enumera como características del estrés postraumático a raíz del parto las siguientes:

.estas mujeres reviven su trauma continuamente

.suelen mostrar desconexión con el bebé y con la realidad

.algunas relatan su parto mas este relato no es sanador, sino que lo cuentan como si se tratase de una experiencia vivida por otra persona (disociación)

.sienten enfado con el personal sanitario, con sus amigos y consigo mismas

.esta situación altera su vivencia de la maternidad y de la sexualidad

8 de dic. de 2013

Aprendiendo

El jueves asistí al webinar organizado por Praeclarus Press e impartido por la psicóloga Susan Lane sobre atención al embarazo después de un parto traumático. La verdad es que es difícil resumir todo lo que aprendí en solo una hora, pero lo intentaré...


. Un estudio de Beck de 2004 (What do women want study) analizó lo que las mujeres que han sufrido un parto traumático buscan ante un nuevo embarazo:

-una atención perinatal atenta y segura

-una sensación de ser efectivamente cuidadas por el personal sanitario

-una comunicación clara y fluida

-ser las protagonistas en la toma de decisiones

. Lo que un parto traumático conlleva en el posparto es:

-culpa y vergüenza de los propios sentimientos (el "Pero tienes un bebé sano")

-falta de apoyo y comprensión por el entorno

-aislamiento (que podría desembocar en ansiedad o depresión)

-falta de apoyo por sistema sanitario

-problemas de pareja

-dificultades en la instauración de la lactancia y del vínculo, especialmente si hubo separación del bebé
(Recordemos que (como aprendí este año de la Dra. Uvnas en el Congreso Fedalma) en partos con oxitocina sintética (que en España aún son mayoría) el cuerpo tarda alrededor de un mes en volver a producir oxitocina endógena (base del comportamiento maternal)... si el bebé es amamantado. En aquellos casos en que no lo es, reparar el vínculo es una tarea titánica para la madre, para la que en nuestra sociedad difícilmente va a hallar el apoyo adecuado.)

-evitación del sistema sanitario

-evitación de las relaciones sexuales

-disociación emocional

-irritabilidad y enfado

-(esto me pareció muy interesante) alteración de la visión del mundo: la mujer deja de considerar el mundo como un lugar seguro

. Según un estudio de 2008 de Childbirth connection (New mothers speak out study), de las mujeres encuestadas:

18% presenta síntomas de estrés postraumático a raíz del parto

9% reúnen todos los criterios

Y según un artículo muy reciente (Beck, Driscoll y Watson, 2013) que analiza varios estudios, entre el 33 y el 45% de las mujeres perciben sus partos como traumáticos.

En definitiva, creo la incidencia es lo suficientemente alta como para que esto deje de ser un tabú y empiece a considerarse un grave problema de salud pública.

. En la segunda mitad de la charla, la Dra. Lane nos explicó cómo transcurren sus sesiones terapéuticas de grupo con parejas que esperan un nuevo bebé tras haber vivido un anterior parto traumático. Ella sigue los siguientes pasos:

-Pide a los miembros de la pareja que por separado dibujen el parto traumático (muy impactante).

-A continuación la pareja relata esa experiencia al grupo.

Así reconocen la vivencia y analizan sus aspectos negativos y (si los hay) positivos, es validada por otras personas que han vivido algo parecido y se crea un clima de confianza.

-Luego la pareja dialoga en privado sobre en qué medida se cumplieron los indicadores del What women want study, tras lo cual, si lo desean, comparten sus conclusiones con el grupo.

-Les enseña técnicas para gestionar la ansiedad, especialmente para cuando sensaciones del nuevo embarazo o parto desencadenan respuestas físicas o emocionales.

-Les ayuda a reconocer sus creencias internas negativas y a convertirlas en positivas.


En fin, aunque esto último excede de nuestra labor, me pareció apasionante y esperanzador...

... Y sueño con el día en que existan programas públicos de salud mental materno-infantil de este tipo y nuestra red ya no sea necesaria.






25 de nov. de 2013

Entrevista a María Jesús Montes Muñoz

1- ¿En qué momento fuiste consciente del maltrato institucional en la atención perinatal?

Empecé en la asistencia a los partos en 1975 en el hospital público de Tarragona. El maltrato, como lo entendemos hoy, era la tónica habitual, más o menos descarado y según los médicos o las matronas que lo llevaban a cabo. Mi recuerdo es que"me sentía mal" y me entristecía trabajar de aquella manera. También las matronas pintábamos poco y éramos maltratadas por "algunos" con sutileza, pero el alma lo capta.
Solo trabajé en partos durante un año y medio, me marché para hacer de enfermera, porque pienso que, si permanezco allí, estoy colaborando con el maltrato.
Comencé con la asistencia al parto en casa sobre 1980 (a petición de las mujeres) y ayudé a otras a poner quejas o denuncias...
Pero no ha sido hasta el 2000 que he sido consciente del "maltrato" y me dio miedo nombrarlo de esa manera. Lo llamo "maltrato institucional" y ese miedo es consecuencia del corporativismo profesional en el que he sido educada.
Revisando publicaciones médicas, he visto que el maltrato en el parto se ha dado desde que está siendo asistido por los médicos (¡salvando excepciones!). Las mujeres han sido tratadas como una fuente de ingresos y cuando más se interviene, más ingresos. ¡En fin! podíamos seguir hablando...

2- ¿Cómo crees que se ha llegado a esta situación?

Yo pienso que es consecuencia del machismo junto con el poder médico.
La Medicina reproduce el sistema social y las mujeres siempre han sido desvalorizadas por obstetras y ginecólogos... Solo de escribirlo me enfado. Hay muy buenas autoras feministas: Mari Luz Esteban, por ejemplo, y otras muchas que han escrito sobre el tema.

3- ¿Cómo consideras que puede prevenirse?


Se irá poniendo freno por el empoderamiento de las mujeres y de los hombres compañeros conscientes, plantando cara, escribiendo quejas o haciendo escritos a los diarios. Denuncias no vale la pena poner porque saldremos perdiendo, la Medicina siempre tiene una justificación...

María Jesús es comadrona, Doctora en Antropología, Diplomada en Pediatría y Puericultura, profesora titular de la Escola d’ Enfermería de Tarragona y socia fundadora de la Asociación Nacer en Casa.
Le agradecemos enormemente su colaboración con nuestro proyecto concediéndonos esta entrevista, que hemos decidido publicar en el Día mundial contra la violencia obstétrica 2013.

24 de nov. de 2013

Parto de Ariadna (segunda parte)

Hasta el día siguiente no lo tuve libremente.
Mi bebé estaba muy bien. Pero durante 2 días, expulsó bocanadas de color negro.
Pero me aseguraron que el bebé estaba bien, que el parto había sido normal y que el bebe no tragó porquería en el parto.
Yo creo que no es cierto.
Durante 4 días, mi bebé solo hizo que llorar y llorar de hambre, porque a mi no me subió la leche hasta los 5 días, y cuándo intentaba ponerlo al pecho, no se enganchaba.
Al final después de mucho suplicar ayuda, porque no me hacían mucho caso, me pusieron pezoneras, y así se enganchaba más o menos.
Les pregunté porque el bebe de repente ya no lloraba, y me dijeron que le estaban dando biberón!!!!! Pregunté si había bajado mucho de peso o había algún problema, pero me dijeron que no, que era lo habitual.
Me mandaron para casa, me dieron el alta y me dijeron que todo era y había sido normal.
Y me mandaron con un folio en el que me recomendaban 2 marcas de leche y de agua embotellada, y las instrucciones para preparar biberones.
Y yo les pregunté que por qué si mi parto era normal, porque terminé en cesárea, y la única respuesta (que es lo que pone en los informes) es "desproporción pélvica-cefálica".
Semanas después, con mi niño llorando día y noche, sin dormir y sin comer, y yo con una mastitis porque no comía, y teniendo que tomar antibióticos, me puse en contacto con la asociación de lactancia materna. Allí una matrona se escandalizó y dijo que en Huesca es práctica habitual lo que yo le cuento, que es una vergüenza y que no le extrañaba nada de lo que yo le decía, que había escuchado muchos relatos parecidos.
Esta matrona me dio muy buenos consejos, y me enseñó trucos para eliminar los gases del bebé, y en menos de un cuarto de hora conseguimos tirar las pezoneras a la basura y que se enganchará a mi pecho de forma natural.
En menos de 15 minutos todo! una maravilla.
Cuánto sufrimiento durante semanas nos habrían ahorrado, si las matronas del Hospital hubieran sido como está matrona de un pueblo llamado Barbastro.
Aún así, mi bebe ha sufrido 3 meses de cólicos horribles, pesadillas, nerviosismo excesivo.... y cosas parecidas.
Pasó de nacer con 3,5 kilos, un peso muy bueno, pero a pesar de eso, ha estado después siempre entre el percentil -15 y el percentil 3 de peso.
Nunca ha querido comer.
Mi niño era supernervioso, y hasta los 7 meses tenía pánico a quedarse solo ni un segundo. He tendido que estar abrazada a él, día y noche, 24 horas al día. Incluso para ir al baño, o hacer la comida, o ir a quitarme los puntos de la tripa.
Por supuesto no pude volver al trabajo.
Si me separaba de él, se ponía de tal forma que incluso casi perdía el conocimiento.
Era horrible.
Hoy en día, mi bebe va a hacer un año, y empieza a dormirse solo, 1 de cada 100 veces, y empieza a solo despertarse entre 3 y 8 veces la noche. Muchas noches ya no tiene horribles pesadillas. Y ya puedo dejarlo solo de vez en cuándo algunas horas, aunque llorando. Todavía sigue en el percentil 3 de peso. Sigue sin comer, y sigue siendo nervioso.
He consultado mucho, y leído mucho, y mi conclusión es que mi bebe esta traumatizado por el parto y posparto.
Y yo también.
Comprendo que son cosas que pasan, y al fin y al cabo mi hijo está bien de salud y tengo que dar gracias a Dios, pero todavía no puedo recordar todo lo sucedido sin llorar y temblar. No puedo ni ver una película en la que sale un parto, o ir a la maternidad a visitar a alguien. Y todavía tengo alguna pesadilla.
Quizá parezca que soy exagerada o muy sensible, pero les aseguro que soy una mujer de 34 años que me independicé a los 18, empresaria, que soy una mujer dura, fuerte y luchadora, pero que irracionalmente he quedado traumatizada por todo lo sucedido en lo más hondo de mi ser, y no puedo hacer nada para que mi dolor y pánico desaparezcan. Y he pasado un año horrible, amando a mi hijo pero desesperada por no poderlo consolar y agotada por las circunstancias.

Para colmo sigo teniendo muchísimo dolor en la zona de la intervención y ahora dicen que podría tener una adherencia, que es que la matriz me ha cicatrizado junto con las tripas y me tira y me duele, y no se si me dejarán así inutilizada para siempre o me tendrán que volver a meter en quirófano...

No sé si todo esto servirá de algo, pero en su web ponía que se podían contar experiencias, y yo necesitaba desahogarme.
Muchas gracias.

23 de nov. de 2013

Parto de Ariadna (primera parte)

Hola,

Os he conocido navegando por internet.
Quería contaros mi experiencia.

Yo salía de cuentas el día 5 de febrero 2012, y el día 10 a las 7 de la mañana expulsé el tapón mucoso, y a las 10 de la noche me dirigí al hospital y me dijern que estaba empezando a dilatar.
Me ingresaron y me dijeron que me tumbara en una cama. A mí me apetecía andar, pero hice lo que me dijeron.
A las 3 de la mañana llamé a la matrona porque fui a hacer pipí, y vi que sangraba. No me quejé de dolor ni una sola vez. Mi compañera de habitación dormía plácidamente porque yo no me quejaba, y aguantaba muy bien.
Me reconoció y me dijo que la sangre era el resto del tapón mucoso, también me dijo que ya estaba lo bastante dilatada para ponerme la epidural. Me llevaron a la sala de dilatación, y una chica muy muy joven me pinchó la epidural, tras pincharme, empezaron a rellenar mi ficha, mis datos y tomarme huellas. Fue sorprendente que la chica joven que me pinchó la anestesia llamó delante de mí por teléfono para preguntar con qué nombre tenía que firmar... (supongo que era alguien de prácticas). Seguí sin quejarme bastante tiempo, y pensaba que parir era fácil, porque el dolor era muy poco, y ya estaba dilatada y con la epidural puesta, así que a coser y a cantar.
Pasé un par de horas más o menos bien, pero el dolor iba en aumento. Cuándo empecé a quejarme vino la matrona y me rompieron aguas (2 veces, porque decían que tenía la bolsa muy dura). Me decían que si tenía ganas de empujar, y yo no tenía ganas de empujar, solo tenía un inmenso dolor.
Tenía la pierna izquierda muerta, totalmente muerta, pero el lado derecho y la parte de la vagina, sin nada de anestesia.
Es como si toda la anestesia se me hubiera ido a un lado del cuerpo.
Me dolía muchísimo, llamarón a la chica joven y me inyectó más anestesia, y vomité.
Vinieron a inspeccionarme varias personas, creo que matronas y ginecólogas. Y todas decían entre ellas "uff, está posterior" "está en Cuenca (lejos)".
Yo preguntaba que pasaba porque evidentemente por sus caras, algo no iba bien, y me decían que todo perfecto.
Cada vez me dolía más, y empecé a gritar.
Vinieron otra vez y me dijeron que empujara, pero mi cuerpo me pedía todo lo contrario ¿empujar? ni loca, me dolía muchísimo y no sentía necesidad de empujar. Me dolía mucho en el culo, no en la vagina.
Tenía la idea de que como dice mi madre, "hasta las ratas paren" vamos, que es algo natural, y que mi cuerpo y mi instinto me dirían lo que hacer, pero yo no tenía ganas de empujar, solo de levantarme, y la sensación de que algo iba mal.
No me dejaron levantarme porque la pierna izquierda estaba muerta.
Cada vez me dolía más y más, así que me inyectaron más anestesia en el catéter de la epidural entre 5 y 7 veces, no lo sé. Cada vez que me inyectaban, yo vomitaba como una loca. (y esto es muy significativo, porque yo no sé vomitar, me cuesta mucho).
Recuerdo que cada vez que vomitaba venía una celadora y me decía "mujer vomitada, mujer terminada". Pero nunca terminaba, solo iba a peor.
Quiero aclarar que en ningún momento se me hizo ninguna ecografía. Y que pasé muchas horas con la bolsa rota y tampoco recuerdo ni me dijeron que se pusiera antibiótico.
Vino otra vez la matrona, acompañada de otras 2 chicas, no se si eran matronas o ginecólogas. Una me metió las manos y creo que hasta los brazos, y creo que sujetaba la cabeza del bebe que decían que estaba en Cuenca, y las otras 2 una por cada lado se tiraron encima de mi, presionándome y aplastándome, intentando que reventara y por fin que se colocara el bebé.
Me decían que empujará cuándo me llegará la contracción, y con todo el dolor de mi ser (sentía partirme en dos, como en un instrumento de tortura medieval) lo intenté 2 o 3 veces con todas mis fuerzas, pero el dolor era insoportable, y mi cuerpo no me pedía empujar. Perdí el conocimiento por unos instantes.
Dijeron que era inútil y que no se había movido el bebé.
Se fueron y cerraron la puerta para no oírme gritar, más o menos a las 6 de la mañana.
Supongo que como a las 8 cambian el turno, prefirieron pasarle el marrón al siguiente turno.
De 6 a 8, grité, grité, grité... solo venía una celadora o auxiliar a limpiar mis vómitos y decirme que era una quejica y que ella había parido a 3 sin epidural, y que a mí me habían puesto la epidural, que no me quejara tanto, y que tenía poco aguante, que era una floja...
Mi marido salió a pedir auxilio a la matrona varias veces, y le decían que todo iba bien, y ni siquiera venían.
A las 8 de la mañana con el cambio de turno, solo pasaban por la sala dónde yo estaba, los curiosos que se apiadaban de oírme gritar, o los que venían a curiosear y reírse, y los comentarios eran siempre los mismos, que no era para tanto, que todas pasan por lo mismo...
Yo comencé a pedir socorro, auxilio...
Le dije a mi marido que notaba que se me iba la vida y que iba a morir, que por favor me abrieran para salvar al menos la vida de mi bebé. Parece muy exagerado, pero juro por Dios que noté como mi vida se iba y yo me desvanecía.
Sobre las 9 se apiadó de mi una anestesista que había llegado en el nuevo turno, era de mediana edad y rubia. Un ángel de la guarda para mí.
Entró a ver que pasaba, miró los monitores de las correas y empezó a gritar que preparan un quirófano urgente.
Yo sentía desde hace rato que la vida se me escapaba, sentía morirme y no sentía al bebe. Le dije varias veces a mi marido. Me muero, algo no va bien, y nadie me hace caso, me moriré delante vuestro y tendréis que cargar con eso en vuestras conciencias, hacer algo!
Vino la celadora o auxiliar (la que me estuvo durante horas presionando y criticando para que no me quejara), a afeitarme para hacerme la cesárea, y le dije: "me afeitas sin espuma, ni crema ni nada, no?" Y me dice, "Sí, ¿por qué lo dices?" Y le contesté, porque a pesar de que me habéis puesto la epidural infinidad de veces, noto perfectamente como si nada rasparme la cuchilla sin crema! Entonces es cuándo esta señora se dio cuenta de que no me había quejado de vicio, y me pidió disculpas.
La anestesista me metió en el quirófano de traumatología (no podían esperar a preparar el de gine) y me pinchó la anestesia.
Recuerdo mucha gente en el quirófano, 8 o 9 personas.
Y recuerdo todo corriendo.
Recuerdo como al sentir el bisturí frío cortándome me alerté a la anestesista y me preguntó si sentía dolor. Y no dolor no, pero sentía la sensación del corte, el frío del instrumental, los tirones de tripas... me dijo, que si no sentía dolor que aguantará porque no podían esperar ni un minuto más.
Enseguida pasó esa sensación.
Recuerdo cómo la cirujana que estaba junto con una chica de prácticas explicándole todo lo que se hacía, cuándo me abrió, dijo: Joder!!!! ¿has visto? Que barbaridad.
Yo alertada pensando que el niño era deforme o alguna barbaridad pregunté que pasaba y me contestó la cirujana:
¿cuántas horas dices que llevas de parto?
Y yo le conteste: 12 horas. ¿por que?
Y me dijo la cirujana: Porque esto era una cesárea desde el primer minuto, jamás habrías podido parir. Qué barbaridad. Qué manera de sufrir y de ponerlo todo en peligro... Estas matronas siempre igual....
Por fin a las 10 de la mañana me sacaron a mi bebe. Eloy.
Yo supe que había nacido porque la anestesista me dijo: "ya ha nacido tu bebé, tranquila, todo está bien"
Pero yo no escuché llantos, ni vi nada de nada.
Así que después de 12 horas de parto y de todo lo que había pasado, y de que pedí verlo y no me lo enseñaban, porque se lo habían llevado, yo llegué a la conclusión de que había muerto.
Empecé a llorar sin consuelo, no podía más, y quería irme con mi hijo.
Tengo la convicción, de que cuándo una persona está mal y quiere morirse, se muere. Puedes elegir morirte ahora.
Yo quise morir y casi lo consigo.
Los monitores se volvieron locos y empezaron a inyectar con jeringuillas una detrás de otra, a gritarme, darme palmaditas, recuerdo ver cómo enchufaban goteros y los aplastaban para que me entrarán de golpe a chorro.
Al final y visto lo visto, me trajeron a mi niño, estaba limpio y envuelto en algo. Me dejaron darle un beso y rapidísimamente se lo llevaron.
Me tranquilicé.
Terminó la intervención, sobre las 11 supongo, y me llevaron a la sala de recuperación, con muchos más pacientes que los habían operado.
Como me habían pinchado tanta anestesia y tantas cosas, no recuperé la sensibilidad de la pierna izquierda hasta las 3 de la tarde. (12 horas después de la epidural).
En la sala de reanimación, sobre la 1 o las 2, pedí estar con mi hijo.
Sabía de la importancia de la "piel con piel" y sentía que mi hijo me necesitaba. Mi instinto me lo pedía. Y yo no estaba tranquila de que todo estuviera bien.
Pedí y pedí estar con mi hijo, y no me dejaron, y para que me callará me dieron un ansiolítico.
Sobre las 3 de la tarde, con la pierna aún tonta, pero que ya notaba el frío, me dejaron ir a la habitación.
Allí pedí, y pedí que me trajeron a mi hijo. Y nada.
Lo pedí, llamé al botón ese rojo, mande a mi madre a pedirlo, a mi marido, y me dieron un calmante.
Por fin sobre las 7 o 7.30 de la tarde me lo trajeron. (Nació a las 10 de la mañana, esto es unas 10 horas después!)
Intentaron ponérmelo al pecho y como dijeron que yo estaba muy débil y que no tengo casi pezón, pues nada.
Me lo dejaron un rato y se lo llevaron.



9 de nov. de 2013

Decálogo

1- Escuchando con el corazón es un proyecto de voluntariado social nacido en 2010, consistente en una red telefónica de escucha a mujeres que se sienten emocionalmente afectadas tras un parto traumático.

2- Este proyecto se basa en Birth crisis, red creada en Reino Unido por Sheila Kitzinger. En Escuchando con el corazón atendemos llamadas en los idiomas indicados en nuestra tabla de voluntarias.

3- La OMS define la salud como "un estado de completo bienestar físico, mental y social", bienestar del que carecen las usuarias de nuestra red. Ellas sufren de flashbacks, pesadillas, ataques de pánico... Viven en alerta permanente y frecuentemente con sentimientos de culpa por lo ocurrido en sus partos.

4- Las voluntarias de la red Escuchando con el corazón trabajamos de manera desinteresada. Si alguien le ofrece ayuda usando nuestra asociación con ánimo de lucro, le recomendamos que no la acepte y se ponga en contacto con nosotras.

5- Para ser voluntaria de esta red es necesario tener una profesión o una formación relacionada con la maternidad y asistir a nuestro taller Escuchando con el corazón (modalidad presencial u online), que se organiza de forma periódica.

6- Nuestra red presta un servicio de escucha reflexiva y empática a las mujeres que acuden a ella. Nos abstenemos de juicios y valoraciones, dándoles el espacio necesario para que se escuchen a sí mismas y empiecen a integrar la experiencia traumática.

7- Lo único que necesitan a veces estas mujeres es la confirmación de que lo que sienten es real y tiene sentido, como un primer paso hacia la aceptación y la curación. Que las madres sean escuchadas en este momento de su vida es esencial para una familia sana y por tanto una sociedad sana.

8- Las voluntarias no somos psicólogas ni pretendemos suplir a estos profesionales. Nuestra labor se centra en ayudar a las mujeres a dar sentido a su dolor, a ponerle nombre, porque su mayor problema es la falta de aceptación familiar, social e institucional del mismo.

9- Nuestra red espera servir para mejorar la forma en la que algunas mujeres viven su maternidad y reivindica por canales paralelos la mejora de la atención perinatal, para evitarles el estrés y el sufrimiento en un momento tan trascendental de su vida afectivo-sexual como lo es el parto.

10- En Escuchando con el corazón agradecemos los comentarios de las usuarias sobre la atención recibida para poder mejorar nuestro trabajo, así como la colaboración de otros profesionales y asociaciones en la difusión de nuestra red.

7 de nov. de 2013

Buenas noches:)


Me llamo Susana y soy la coordinadora de Escuchando con el corazón desde que en mayo Jesusa Ricoy me confió este proyecto.

Desde entonces me he volcado en actualizar la lista de voluntarias y en el mantenimiento de la fanpage, pero hoy he retomado este blog, que llevaba un tiempo abandonado y es una plataforma interesante para hablar de TEPT y de los avances y novedades de Escuchando con el corazón.

En la columna derecha del blog tenéis actualizada la lista de voluntarias y os agradezco su difusión. Son maravillosas y os invito a llamarlas si lo necesitáis.

Os recuerdo además que el penúltimo fin de semana de este mes se celebra el Día mundial contra la violencia obstétrica, en el que os invito a participar, ya que la gran mayoría de las mujeres que llaman a nuestra red la han sufrido.

Sí, aún queda mucho por hacer... Mañana seguimos.

Buenas noches a todas y un abrazo grande

Susana

Somos voluntarias



Nuestra red funciona desde el 25 de octubre de 2010 con voluntarias (en su mayor parte madres y profesionales), que ceden su tiempo a este proyecto de manera gratuita.

Entendemos que en algunos casos las llamadas son urgentes, pero os pedimos que, en la medida de lo posible, tengáis en cuenta los horarios de cada voluntaria, que pueden consultarse en la tabla de la columna derecha de este blog.

Cualquier consulta sobre cómo funciona nuestra red u otros comentarios los podéis enviar a escuchandoconelcorazon@gmail.com

Muchas gracias a todas (voluntarias y usuarias).