8/12/2013

Aprendiendo

El jueves asistí al webinar organizado por Praeclarus Press e impartido por la psicóloga Susan Lane sobre atención al embarazo después de un parto traumático. La verdad es que es difícil resumir todo lo que aprendí en solo una hora, pero lo intentaré...


. Un estudio de Beck de 2004 (What do women want study) analizó lo que las mujeres que han sufrido un parto traumático buscan ante un nuevo embarazo:

-una atención perinatal atenta y segura

-una sensación de ser efectivamente cuidadas por el personal sanitario

-una comunicación clara y fluida

-ser las protagonistas en la toma de decisiones

. Lo que un parto traumático conlleva en el posparto es:

-culpa y vergüenza de los propios sentimientos (el "Pero tienes un bebé sano")

-falta de apoyo y comprensión por el entorno

-aislamiento (que podría desembocar en ansiedad o depresión)

-falta de apoyo por sistema sanitario

-problemas de pareja

-dificultades en la instauración de la lactancia y del vínculo, especialmente si hubo separación del bebé
(Recordemos que (como aprendí este año de la Dra. Uvnas en el Congreso Fedalma) en partos con oxitocina sintética (que en España aún son mayoría) el cuerpo tarda alrededor de un mes en volver a producir oxitocina endógena (base del comportamiento maternal)... si el bebé es amamantado. En aquellos casos en que no lo es, reparar el vínculo es una tarea titánica para la madre, para la que en nuestra sociedad difícilmente va a hallar el apoyo adecuado.)

-evitación del sistema sanitario

-evitación de las relaciones sexuales

-disociación emocional

-irritabilidad y enfado

-(esto me pareció muy interesante) alteración de la visión del mundo: la mujer deja de considerar el mundo como un lugar seguro

. Según un estudio de 2008 de Childbirth connection (New mothers speak out study), de las mujeres encuestadas:

18% presenta síntomas de estrés postraumático a raíz del parto

9% reúnen todos los criterios

Y según un artículo muy reciente (Beck, Driscoll y Watson, 2013) que analiza varios estudios, entre el 33 y el 45% de las mujeres perciben sus partos como traumáticos.

En definitiva, creo la incidencia es lo suficientemente alta como para que esto deje de ser un tabú y empiece a considerarse un grave problema de salud pública.

. En la segunda mitad de la charla, la Dra. Lane nos explicó cómo transcurren sus sesiones terapéuticas de grupo con parejas que esperan un nuevo bebé tras haber vivido un anterior parto traumático. Ella sigue los siguientes pasos:

-Pide a los miembros de la pareja que por separado dibujen el parto traumático (muy impactante).

-A continuación la pareja relata esa experiencia al grupo.

Así reconocen la vivencia y analizan sus aspectos negativos y (si los hay) positivos, es validada por otras personas que han vivido algo parecido y se crea un clima de confianza.

-Luego la pareja dialoga en privado sobre en qué medida se cumplieron los indicadores del What women want study, tras lo cual, si lo desean, comparten sus conclusiones con el grupo.

-Les enseña técnicas para gestionar la ansiedad, especialmente para cuando sensaciones del nuevo embarazo o parto desencadenan respuestas físicas o emocionales.

-Les ayuda a reconocer sus creencias internas negativas y a convertirlas en positivas.


En fin, aunque esto último excede de nuestra labor, me pareció apasionante y esperanzador...

... Y sueño con el día en que existan programas públicos de salud mental materno-infantil de este tipo y nuestra red ya no sea necesaria.






25/11/2013

Entrevista a María Jesús Montes Muñoz

1- ¿En qué momento fuiste consciente del maltrato institucional en la atención perinatal?

Empecé en la asistencia a los partos en 1975 en el hospital público de Tarragona. El maltrato, como lo entendemos hoy, era la tónica habitual, más o menos descarado y según los médicos o las matronas que lo llevaban a cabo. Mi recuerdo es que"me sentía mal" y me entristecía trabajar de aquella manera. También las matronas pintábamos poco y éramos maltratadas por "algunos" con sutileza, pero el alma lo capta.
Solo trabajé en partos durante un año y medio, me marché para hacer de enfermera, porque pienso que, si permanezco allí, estoy colaborando con el maltrato.
Comencé con la asistencia al parto en casa sobre 1980 (a petición de las mujeres) y ayudé a otras a poner quejas o denuncias...
Pero no ha sido hasta el 2000 que he sido consciente del "maltrato" y me dio miedo nombrarlo de esa manera. Lo llamo "maltrato institucional" y ese miedo es consecuencia del corporativismo profesional en el que he sido educada.
Revisando publicaciones médicas, he visto que el maltrato en el parto se ha dado desde que está siendo asistido por los médicos (¡salvando excepciones!). Las mujeres han sido tratadas como una fuente de ingresos y cuando más se interviene, más ingresos. ¡En fin! podíamos seguir hablando...

2- ¿Cómo crees que se ha llegado a esta situación?

Yo pienso que es consecuencia del machismo junto con el poder médico.
La Medicina reproduce el sistema social y las mujeres siempre han sido desvalorizadas por obstetras y ginecólogos... Solo de escribirlo me enfado. Hay muy buenas autoras feministas: Mari Luz Esteban, por ejemplo, y otras muchas que han escrito sobre el tema.

3- ¿Cómo consideras que puede prevenirse?


Se irá poniendo freno por el empoderamiento de las mujeres y de los hombres compañeros conscientes, plantando cara, escribiendo quejas o haciendo escritos a los diarios. Denuncias no vale la pena poner porque saldremos perdiendo, la Medicina siempre tiene una justificación...

María Jesús es comadrona, Doctora en Antropología, Diplomada en Pediatría y Puericultura, profesora titular de la Escola d’ Enfermería de Tarragona y socia fundadora de la Asociación Nacer en Casa.
Le agradecemos enormemente su colaboración con nuestro proyecto concediéndonos esta entrevista, que hemos decidido publicar en el Día mundial contra la violencia obstétrica 2013.

24/11/2013

Parto de Ariadna (segunda parte)

Hasta el día siguiente no lo tuve libremente.
Mi bebé estaba muy bien. Pero durante 2 días, expulsó bocanadas de color negro.
Pero me aseguraron que el bebé estaba bien, que el parto había sido normal y que el bebe no tragó porquería en el parto.
Yo creo que no es cierto.
Durante 4 días, mi bebé solo hizo que llorar y llorar de hambre, porque a mi no me subió la leche hasta los 5 días, y cuándo intentaba ponerlo al pecho, no se enganchaba.
Al final después de mucho suplicar ayuda, porque no me hacían mucho caso, me pusieron pezoneras, y así se enganchaba más o menos.
Les pregunté porque el bebe de repente ya no lloraba, y me dijeron que le estaban dando biberón!!!!! Pregunté si había bajado mucho de peso o había algún problema, pero me dijeron que no, que era lo habitual.
Me mandaron para casa, me dieron el alta y me dijeron que todo era y había sido normal.
Y me mandaron con un folio en el que me recomendaban 2 marcas de leche y de agua embotellada, y las instrucciones para preparar biberones.
Y yo les pregunté que por qué si mi parto era normal, porque terminé en cesárea, y la única respuesta (que es lo que pone en los informes) es "desproporción pélvica-cefálica".
Semanas después, con mi niño llorando día y noche, sin dormir y sin comer, y yo con una mastitis porque no comía, y teniendo que tomar antibióticos, me puse en contacto con la asociación de lactancia materna. Allí una matrona se escandalizó y dijo que en Huesca es práctica habitual lo que yo le cuento, que es una vergüenza y que no le extrañaba nada de lo que yo le decía, que había escuchado muchos relatos parecidos.
Esta matrona me dio muy buenos consejos, y me enseñó trucos para eliminar los gases del bebé, y en menos de un cuarto de hora conseguimos tirar las pezoneras a la basura y que se enganchará a mi pecho de forma natural.
En menos de 15 minutos todo! una maravilla.
Cuánto sufrimiento durante semanas nos habrían ahorrado, si las matronas del Hospital hubieran sido como está matrona de un pueblo llamado Barbastro.
Aún así, mi bebe ha sufrido 3 meses de cólicos horribles, pesadillas, nerviosismo excesivo.... y cosas parecidas.
Pasó de nacer con 3,5 kilos, un peso muy bueno, pero a pesar de eso, ha estado después siempre entre el percentil -15 y el percentil 3 de peso.
Nunca ha querido comer.
Mi niño era supernervioso, y hasta los 7 meses tenía pánico a quedarse solo ni un segundo. He tendido que estar abrazada a él, día y noche, 24 horas al día. Incluso para ir al baño, o hacer la comida, o ir a quitarme los puntos de la tripa.
Por supuesto no pude volver al trabajo.
Si me separaba de él, se ponía de tal forma que incluso casi perdía el conocimiento.
Era horrible.
Hoy en día, mi bebe va a hacer un año, y empieza a dormirse solo, 1 de cada 100 veces, y empieza a solo despertarse entre 3 y 8 veces la noche. Muchas noches ya no tiene horribles pesadillas. Y ya puedo dejarlo solo de vez en cuándo algunas horas, aunque llorando. Todavía sigue en el percentil 3 de peso. Sigue sin comer, y sigue siendo nervioso.
He consultado mucho, y leído mucho, y mi conclusión es que mi bebe esta traumatizado por el parto y posparto.
Y yo también.
Comprendo que son cosas que pasan, y al fin y al cabo mi hijo está bien de salud y tengo que dar gracias a Dios, pero todavía no puedo recordar todo lo sucedido sin llorar y temblar. No puedo ni ver una película en la que sale un parto, o ir a la maternidad a visitar a alguien. Y todavía tengo alguna pesadilla.
Quizá parezca que soy exagerada o muy sensible, pero les aseguro que soy una mujer de 34 años que me independicé a los 18, empresaria, que soy una mujer dura, fuerte y luchadora, pero que irracionalmente he quedado traumatizada por todo lo sucedido en lo más hondo de mi ser, y no puedo hacer nada para que mi dolor y pánico desaparezcan. Y he pasado un año horrible, amando a mi hijo pero desesperada por no poderlo consolar y agotada por las circunstancias.

Para colmo sigo teniendo muchísimo dolor en la zona de la intervención y ahora dicen que podría tener una adherencia, que es que la matriz me ha cicatrizado junto con las tripas y me tira y me duele, y no se si me dejarán así inutilizada para siempre o me tendrán que volver a meter en quirófano...

No sé si todo esto servirá de algo, pero en su web ponía que se podían contar experiencias, y yo necesitaba desahogarme.
Muchas gracias.

23/11/2013

Parto de Ariadna (primera parte)

Hola,

Os he conocido navegando por internet.
Quería contaros mi experiencia.

Yo salía de cuentas el día 5 de febrero 2012, y el día 10 a las 7 de la mañana expulsé el tapón mucoso, y a las 10 de la noche me dirigí al hospital y me dijern que estaba empezando a dilatar.
Me ingresaron y me dijeron que me tumbara en una cama. A mí me apetecía andar, pero hice lo que me dijeron.
A las 3 de la mañana llamé a la matrona porque fui a hacer pipí, y vi que sangraba. No me quejé de dolor ni una sola vez. Mi compañera de habitación dormía plácidamente porque yo no me quejaba, y aguantaba muy bien.
Me reconoció y me dijo que la sangre era el resto del tapón mucoso, también me dijo que ya estaba lo bastante dilatada para ponerme la epidural. Me llevaron a la sala de dilatación, y una chica muy muy joven me pinchó la epidural, tras pincharme, empezaron a rellenar mi ficha, mis datos y tomarme huellas. Fue sorprendente que la chica joven que me pinchó la anestesia llamó delante de mí por teléfono para preguntar con qué nombre tenía que firmar... (supongo que era alguien de prácticas). Seguí sin quejarme bastante tiempo, y pensaba que parir era fácil, porque el dolor era muy poco, y ya estaba dilatada y con la epidural puesta, así que a coser y a cantar.
Pasé un par de horas más o menos bien, pero el dolor iba en aumento. Cuándo empecé a quejarme vino la matrona y me rompieron aguas (2 veces, porque decían que tenía la bolsa muy dura). Me decían que si tenía ganas de empujar, y yo no tenía ganas de empujar, solo tenía un inmenso dolor.
Tenía la pierna izquierda muerta, totalmente muerta, pero el lado derecho y la parte de la vagina, sin nada de anestesia.
Es como si toda la anestesia se me hubiera ido a un lado del cuerpo.
Me dolía muchísimo, llamarón a la chica joven y me inyectó más anestesia, y vomité.
Vinieron a inspeccionarme varias personas, creo que matronas y ginecólogas. Y todas decían entre ellas "uff, está posterior" "está en Cuenca (lejos)".
Yo preguntaba que pasaba porque evidentemente por sus caras, algo no iba bien, y me decían que todo perfecto.
Cada vez me dolía más, y empecé a gritar.
Vinieron otra vez y me dijeron que empujara, pero mi cuerpo me pedía todo lo contrario ¿empujar? ni loca, me dolía muchísimo y no sentía necesidad de empujar. Me dolía mucho en el culo, no en la vagina.
Tenía la idea de que como dice mi madre, "hasta las ratas paren" vamos, que es algo natural, y que mi cuerpo y mi instinto me dirían lo que hacer, pero yo no tenía ganas de empujar, solo de levantarme, y la sensación de que algo iba mal.
No me dejaron levantarme porque la pierna izquierda estaba muerta.
Cada vez me dolía más y más, así que me inyectaron más anestesia en el catéter de la epidural entre 5 y 7 veces, no lo sé. Cada vez que me inyectaban, yo vomitaba como una loca. (y esto es muy significativo, porque yo no sé vomitar, me cuesta mucho).
Recuerdo que cada vez que vomitaba venía una celadora y me decía "mujer vomitada, mujer terminada". Pero nunca terminaba, solo iba a peor.
Quiero aclarar que en ningún momento se me hizo ninguna ecografía. Y que pasé muchas horas con la bolsa rota y tampoco recuerdo ni me dijeron que se pusiera antibiótico.
Vino otra vez la matrona, acompañada de otras 2 chicas, no se si eran matronas o ginecólogas. Una me metió las manos y creo que hasta los brazos, y creo que sujetaba la cabeza del bebe que decían que estaba en Cuenca, y las otras 2 una por cada lado se tiraron encima de mi, presionándome y aplastándome, intentando que reventara y por fin que se colocara el bebé.
Me decían que empujará cuándo me llegará la contracción, y con todo el dolor de mi ser (sentía partirme en dos, como en un instrumento de tortura medieval) lo intenté 2 o 3 veces con todas mis fuerzas, pero el dolor era insoportable, y mi cuerpo no me pedía empujar. Perdí el conocimiento por unos instantes.
Dijeron que era inútil y que no se había movido el bebé.
Se fueron y cerraron la puerta para no oírme gritar, más o menos a las 6 de la mañana.
Supongo que como a las 8 cambian el turno, prefirieron pasarle el marrón al siguiente turno.
De 6 a 8, grité, grité, grité... solo venía una celadora o auxiliar a limpiar mis vómitos y decirme que era una quejica y que ella había parido a 3 sin epidural, y que a mí me habían puesto la epidural, que no me quejara tanto, y que tenía poco aguante, que era una floja...
Mi marido salió a pedir auxilio a la matrona varias veces, y le decían que todo iba bien, y ni siquiera venían.
A las 8 de la mañana con el cambio de turno, solo pasaban por la sala dónde yo estaba, los curiosos que se apiadaban de oírme gritar, o los que venían a curiosear y reírse, y los comentarios eran siempre los mismos, que no era para tanto, que todas pasan por lo mismo...
Yo comencé a pedir socorro, auxilio...
Le dije a mi marido que notaba que se me iba la vida y que iba a morir, que por favor me abrieran para salvar al menos la vida de mi bebé. Parece muy exagerado, pero juro por Dios que noté como mi vida se iba y yo me desvanecía.
Sobre las 9 se apiadó de mi una anestesista que había llegado en el nuevo turno, era de mediana edad y rubia. Un ángel de la guarda para mí.
Entró a ver que pasaba, miró los monitores de las correas y empezó a gritar que preparan un quirófano urgente.
Yo sentía desde hace rato que la vida se me escapaba, sentía morirme y no sentía al bebe. Le dije varias veces a mi marido. Me muero, algo no va bien, y nadie me hace caso, me moriré delante vuestro y tendréis que cargar con eso en vuestras conciencias, hacer algo!
Vino la celadora o auxiliar (la que me estuvo durante horas presionando y criticando para que no me quejara), a afeitarme para hacerme la cesárea, y le dije: "me afeitas sin espuma, ni crema ni nada, no?" Y me dice, "Sí, ¿por qué lo dices?" Y le contesté, porque a pesar de que me habéis puesto la epidural infinidad de veces, noto perfectamente como si nada rasparme la cuchilla sin crema! Entonces es cuándo esta señora se dio cuenta de que no me había quejado de vicio, y me pidió disculpas.
La anestesista me metió en el quirófano de traumatología (no podían esperar a preparar el de gine) y me pinchó la anestesia.
Recuerdo mucha gente en el quirófano, 8 o 9 personas.
Y recuerdo todo corriendo.
Recuerdo como al sentir el bisturí frío cortándome me alerté a la anestesista y me preguntó si sentía dolor. Y no dolor no, pero sentía la sensación del corte, el frío del instrumental, los tirones de tripas... me dijo, que si no sentía dolor que aguantará porque no podían esperar ni un minuto más.
Enseguida pasó esa sensación.
Recuerdo cómo la cirujana que estaba junto con una chica de prácticas explicándole todo lo que se hacía, cuándo me abrió, dijo: Joder!!!! ¿has visto? Que barbaridad.
Yo alertada pensando que el niño era deforme o alguna barbaridad pregunté que pasaba y me contestó la cirujana:
¿cuántas horas dices que llevas de parto?
Y yo le conteste: 12 horas. ¿por que?
Y me dijo la cirujana: Porque esto era una cesárea desde el primer minuto, jamás habrías podido parir. Qué barbaridad. Qué manera de sufrir y de ponerlo todo en peligro... Estas matronas siempre igual....
Por fin a las 10 de la mañana me sacaron a mi bebe. Eloy.
Yo supe que había nacido porque la anestesista me dijo: "ya ha nacido tu bebé, tranquila, todo está bien"
Pero yo no escuché llantos, ni vi nada de nada.
Así que después de 12 horas de parto y de todo lo que había pasado, y de que pedí verlo y no me lo enseñaban, porque se lo habían llevado, yo llegué a la conclusión de que había muerto.
Empecé a llorar sin consuelo, no podía más, y quería irme con mi hijo.
Tengo la convicción, de que cuándo una persona está mal y quiere morirse, se muere. Puedes elegir morirte ahora.
Yo quise morir y casi lo consigo.
Los monitores se volvieron locos y empezaron a inyectar con jeringuillas una detrás de otra, a gritarme, darme palmaditas, recuerdo ver cómo enchufaban goteros y los aplastaban para que me entrarán de golpe a chorro.
Al final y visto lo visto, me trajeron a mi niño, estaba limpio y envuelto en algo. Me dejaron darle un beso y rapidísimamente se lo llevaron.
Me tranquilicé.
Terminó la intervención, sobre las 11 supongo, y me llevaron a la sala de recuperación, con muchos más pacientes que los habían operado.
Como me habían pinchado tanta anestesia y tantas cosas, no recuperé la sensibilidad de la pierna izquierda hasta las 3 de la tarde. (12 horas después de la epidural).
En la sala de reanimación, sobre la 1 o las 2, pedí estar con mi hijo.
Sabía de la importancia de la "piel con piel" y sentía que mi hijo me necesitaba. Mi instinto me lo pedía. Y yo no estaba tranquila de que todo estuviera bien.
Pedí y pedí estar con mi hijo, y no me dejaron, y para que me callará me dieron un ansiolítico.
Sobre las 3 de la tarde, con la pierna aún tonta, pero que ya notaba el frío, me dejaron ir a la habitación.
Allí pedí, y pedí que me trajeron a mi hijo. Y nada.
Lo pedí, llamé al botón ese rojo, mande a mi madre a pedirlo, a mi marido, y me dieron un calmante.
Por fin sobre las 7 o 7.30 de la tarde me lo trajeron. (Nació a las 10 de la mañana, esto es unas 10 horas después!)
Intentaron ponérmelo al pecho y como dijeron que yo estaba muy débil y que no tengo casi pezón, pues nada.
Me lo dejaron un rato y se lo llevaron.



9/11/2013

Decálogo

1- Escuchando con el corazón es un proyecto de voluntariado social nacido en 2010, consistente en una red telefónica de escucha a mujeres que se sienten emocionalmente afectadas tras un parto traumático.

2- Este proyecto se basa en Birth crisis, red creada en Reino Unido por Sheila Kitzinger. En Escuchando con el corazón atendemos llamadas en los idiomas indicados en nuestra tabla de voluntarias.

3- La OMS define la salud como "un estado de completo bienestar físico, mental y social", bienestar del que carecen las usuarias de nuestra red. Ellas sufren de flashbacks, pesadillas, ataques de pánico... Viven en alerta permanente y frecuentemente con sentimientos de culpa por lo ocurrido en sus partos.

4- Las voluntarias de la red Escuchando con el corazón trabajamos de manera desinteresada. Si alguien le ofrece ayuda usando nuestra asociación con ánimo de lucro, le recomendamos que no la acepte y se ponga en contacto con nosotras.

5- Para ser voluntaria de esta red es necesario tener una profesión o una formación relacionada con la maternidad y asistir a nuestro taller Escuchando con el corazón (modalidad presencial u online), que se organiza de forma periódica.

6- Nuestra red presta un servicio de escucha reflexiva y empática a las mujeres que acuden a ella. Nos abstenemos de juicios y valoraciones, dándoles el espacio necesario para que se escuchen a sí mismas y empiecen a integrar la experiencia traumática.

7- Lo único que necesitan a veces estas mujeres es la confirmación de que lo que sienten es real y tiene sentido, como un primer paso hacia la aceptación y la curación. Que las madres sean escuchadas en este momento de su vida es esencial para una familia sana y por tanto una sociedad sana.

8- Las voluntarias no somos psicólogas ni pretendemos suplir a estos profesionales. Nuestra labor se centra en ayudar a las mujeres a dar sentido a su dolor, a ponerle nombre, porque su mayor problema es la falta de aceptación familiar, social e institucional del mismo.

9- Nuestra red espera servir para mejorar la forma en la que algunas mujeres viven su maternidad y reivindica por canales paralelos la mejora de la atención perinatal, para evitarles el estrés y el sufrimiento en un momento tan trascendental de su vida afectivo-sexual como lo es el parto.

10- En Escuchando con el corazón agradecemos los comentarios de las usuarias sobre la atención recibida para poder mejorar nuestro trabajo, así como la colaboración de otros profesionales y asociaciones en la difusión de nuestra red.

7/11/2013

Buenas noches:)


Me llamo Susana y soy la coordinadora de Escuchando con el corazón desde que en mayo Jesusa Ricoy me confió este proyecto.

Desde entonces me he volcado en actualizar la lista de voluntarias y en el mantenimiento de la fanpage, pero hoy he retomado este blog, que llevaba un tiempo abandonado y es una plataforma interesante para hablar de TEPT y de los avances y novedades de Escuchando con el corazón.

En la columna derecha del blog tenéis actualizada la lista de voluntarias y os agradezco su difusión. Son maravillosas y os invito a llamarlas si lo necesitáis.

Os recuerdo además que el penúltimo fin de semana de este mes se celebra el Día mundial contra la violencia obstétrica, en el que os invito a participar, ya que la gran mayoría de las mujeres que llaman a nuestra red la han sufrido.

Sí, aún queda mucho por hacer... Mañana seguimos.

Buenas noches a todas y un abrazo grande

Susana

Somos voluntarias



Nuestra red funciona desde el 25 de octubre de 2010 con voluntarias (en su mayor parte madres y profesionales), que ceden su tiempo a este proyecto de manera gratuita.

Entendemos que en algunos casos las llamadas son urgentes, pero os pedimos que, en la medida de lo posible, tengáis en cuenta los horarios de cada voluntaria, que pueden consultarse en la tabla de la columna derecha de este blog.

Cualquier consulta sobre cómo funciona nuestra red u otros comentarios los podéis enviar a escuchandoconelcorazon@gmail.com

Muchas gracias a todas (voluntarias y usuarias).

30/11/2011

Taller online 3-4.12.2011

Taller virtual de 2 clases de 60 minutos por sesión. Coste: 40 $

Habrá una grabación posterior disponible si tiene algún problema para acceder a la clase.

Podrá ver la grabación en la web WiZiQ

Forma de pago de 40 dólares americanos por Paypal antes del 20 de Noviembre a jesusaricoy@gmail.com

Una vez que haya efectuado el pago se le enviará el nombre de usuario WizIQ
código de la clase. Es su responsabilidad llegar a tiempo para la clase, listo para atender.
Puede hacer preguntas por escrito a través del chat o con auriculares y microfono. Si utiliza un micrófono, que tendrá que utilizar los auriculares, para evitar eco.

WizIQ es gratis para registrarse por favor visite www.wiziq.com
La compañía WizIQ sólo pone avisos en su página web así que lo mejor es que te hagas seguidora de Jesusa Ricoy en esa web. Por favor envíeme la dirección de correo electrónico exacta que vaya a utilizar para conectarse a WiZiQ para que yo pueda agregar a las clases con facilidad.

El aula se abre a los 10 minutos de la hora para que pueda conectarse y comprobar su sonido. Clase real dura una hora y empieza a las 10 en punto (hora española). Entrada a las 9:50 AM hora española. Pone que la clase dura 90 minutos de largo. Esto es simplemente para permitir un registro de 10 minutos al inicio y dejar 20 minutos para finalizar, la clase real es de 60 minutos de 10 a 11 hora española.

¿Cómo accedo al aula virtual?

1. ir a WizIQ y acceder a su cuenta
2. hay un botón amarillo que entrar en la clase
3. la clase se abrirá con una pizarra, su nombre aparecerá en la parte derecha de la tabla para decir que usted está en la clase, habrá un "chat" en la esquina inferior derecha. Escriba un "hola, soy de _____________" mensaje, si lo desea. Durante la clase, puede utilizar ese cuadro para escribir preguntas para el instructor. Habrá un video en vivo de Jesusa y una pizarra o un powerpoint para ilustrar el material.

El instructor puede dibujar, escribir en la pizarra, o mostrar la pantalla de su ordenador. La grabación de la clase está disponible unas 12 horas después de que la clase ha terminado. Los estudiantes pueden dar sugerencias o comentarios al final de cada clase de forma anónima o con su identidad WiZiQ.
Necesitará una conexión de alta velocidad del ordenador y el reproductor Adobe Flash 9.0 o superior. Esta plataforma funciona mejor en un PC. Los usuarios de MAC parecen tener dificultades con la transmisión y la descarga. Recomendamos cerrar todos los grandes programas en el ordenador antes de la clase (Youtube, Skype, Facebook y su correo electrónico todos tener una gran cantidad de ancho de banda).

¿Puedo ver las clases como una grabación? Estoy en otro país y la hora no me conviene

Sí, puede hacer las dos clases como observadora de la grabación. Las grabaciones tardan alrededor de 12 horas después de la clase. Se pueden ver en el sitio o se pueden descargar.

¿Voy a tener deberes o pre-lectura para el taller?

Si, se pedirá que lea algo, antes y quizá después.

¿Voy a recibir un certificado o diploma al final?

Recibirá un certificado para imprimir via email

Puede que tenga a mi bebé en brazos, ¿es un problema?


Puede que yo tenga a la mía también :-) mientras el ruido no moleste a los demás participantes o tu bebé te necesite con urgencia no hay problema, quizá lo mejor es que haya otro adulto cerca que te ayude.

¿Es solo para España?

Todo el mundo es bienvenido. Asegúrese de revisar el reloj para ver a qué hora es la clase en su parte del mundo ..
Este curso no es sólo para ser voluntaria, pero es necesario para poder serlo. A las voluntarias de Escuchando con el corazón se les pide que asistan a este taller y que cursen estudios o trabajen en algo relacionado con la maternidad

Y si aún tiene dudas: jesusaricoy@gmail.com
www.escuchandoconelcorazon.blogspot.com
http://www.wiziq.com/jesusaricoy

5/10/2011

Taller online 25-26.11.2011

El taller Escuchando con el corazón consiste en un encuentro donde se trabajan diferentes técnicas prácticas de escucha reflexiva y también es un espacio para compartir entre las asistentes temas relacionados con la comunicación telefónica en casos de situaciones traumáticas.

Está pensado para cualquier persona que quiera mejorar sus habilidades escuchando a los demás y es el único requisito que pedimos para poder entrar a formar parte del grupo de voluntarias que participan en el proyecto de la Red estatal de apoyo al estrés postraumático posparto nacido en septiembre de 2010.

El próximo taller de escucha reflexiva será los días 25 y 26 de noviembre online, lo que hará posible que Escuchando con el Corazón pueda funcionar en Latinoamérica además de en España, donde ya viene funcionando desde hace un año.

Esperamos que con esta iniciativa surja una mayor conciencia sobre la violencia obstétrica y ello ayude a estimular cambios en la atención a las mujeres durante el embarazo y el parto.

El taller no es solo para voluntarias, pero, si se quiere ser voluntaria de la red, se piden como requisitos asistir a este taller y tener estudios o trabajo vinculados con la maternidad.

El taller es de dos horas divididas en dos días, el precio total es de 40$ americanos. Se puede realizar el pago hasta el día 20 de Noviembre a traves del botón Paypal a a la derecha, aquí desde esta misma página.

Imparte el taller Jesusa Ricoy Olariaga
• Educadora Perinatal diplomada por la Universidad de Bedfordshire y licenciada por el National Childbirth Trust
• Doula en Doula UK formada con Michel Odent
• Voluntaria en la linea de Birth Crisis con Sheila Kitzinger
• Profesora de Hypnobirthing, diplomada por Hypnobirthing Association
• Encapsuladora de placentas
• Cofundadora de Escuchando con el Corazón
www.jesusaricoy.blogspot.com
www.facebook.com/JesusaRicoyOlariaga

10/9/2011

Cuando un mal parto te persigue

Traducido por Jesusa Ricoy (previa autorización de Celia Kitzinger) del original When a bad birth haunts you

Un artículo que apareció en la revista Prima Baby de octubre-noviembre del 2000 titulado Cuando un mal parto te persigue describe el trastorno de estrés postraumático después del parto. Cita un artículo en la Revista Británica de Psicología Clínica por la Dra. Paulina Slade, que describe un amplio estudio de estrés post-traumático relacionado con el nacimiento. En el artículo de Prima Baby la Dr. Slade dice:
"Este problema es distinto de la depresión posparto y mucho más dañino que lo llamado baby blues (tristeza o hipersensibilidad de carácter hormonal que aparece entre los 3 y 5 días tras el parto, de corta duración). Pero me preocupa menos el diagnóstico erróneo que el hecho de que haya casos en los que no se pueda diagnosticar en absoluto. ¡Hay tantas que mujeres que ocultan su sufrimiento!".
El artículo incluye una entrevista con Sheila Kitzinger en la que dice que ella cree que una mujer que ha pasado por un momento difícil en el parto se encuentra inicialmente en un estado emocional de shock, en el que no reacciona, y aliviada de que todo haya terminado. Esto puede durar semanas, meses o incluso años.
"De repente se “despierta” de este estado. Pero estos sentimientos son complicados. La mujer se siente obligada a estar agradecida a los profesionales que le ayudaron a dar a luz, especialmente si se consideró que había un riesgo para el bebé, y sin embargo puede sentir a su vez que estas personas la han violado. Una mujer que ha tenido una cesárea de emergencia pueden ser especialmente vulnerable.."
A Sheila le gustaría ver un estudio a gran escala que analizará en detalle qué ocurre tras el parto a las mujeres que han sido intervenidas de alguna manera:
"Esto no es depresión posparto. Estas mujeres tienen la experiencia de su parto o su césarea que les da vueltas en la cabeza como un vídeo que se ha quedado enganchado, en un bucle. Y no lo pueden apagar. Estas mujeres están constantemente reviviendo el trauma, pero rara vez consiguen el apoyo continuo para hacer frente al mismo. Tenemos que saber lo que es más útil para las mujeres en esta situación y lo que les hace sentir peor. Entonces podremos proporcionar un apoyo efectivo y de manera individual."

Trastorno de estrés postraumático

Después de la guerra de Vietnam los soldados de ambos bandos que no habían sufrido ningún daño físico a menudo experimentaban estrés. Tenían ataques de pánico y flashbacks sobre los acontecimientos terribles que habían presenciado y sobre los que no habían podido hacer nada para evitarlos. El diagnóstico del trastorno de estrés postraumático fue inventado.
Lo mismo puede suceder después de un parto en el que una mujer sienta que no tiene control sobre lo que le hicieron y fue solo un cuerpo "en una mesa operatoria». Está en alerta permanente, irritable y llena de pánico. Tal vez se sienta como si hubiera sido violada. Y, como suele ocurrir con la violación, ella cree que de alguna manera debe haber sido culpa suya. La experiencia del parto da vueltas y vueltas en su cabeza como un vídeo en la posición "replay". No se puede apagar.
Para estas mujeres el nacimiento fue una especie de tortura. No han podido obtener la información que necesitaban para tomar decisiones alternativas, y sienten que no han tenido control sobre lo que se hizo en esta experiencia. Se han sentido impotentes en un evento muy importante en sus vidas. Se sienten terriblemente solas. Y pueden temer que se están volviendo locas.
Esto puede ocurrir incluso con el llamado “nacimiento normal”. Sin embargo, ocurre con mayor frecuencia con los nacimientos de alta tecnología: cuando hay intervenciones obstétricas como la inducción y el aceleramiento del parto con medicamentos que estimulan las contracciones. El monitoreo electrónico fetal a menudo significa que la mujer debe acostarse y quedarse quieta en vez de poder moverse y balancear sus caderas. Se experimenta más dolor cuando no hay libertad de movimiento durante el parto. Una episiotomía (un corte), un fórceps o ventosa durante el parto o una cesárea no planificada, pueden hacer que una mujer se siente como si estuviese siendo tratada como un objeto en una cinta transportadora.
El síndrome de estrés postraumático es diferente de la depresión. Los medicamentos antidepresivos no ayudan, y pueden incluso empeorar la situación. Muchas mujeres que están obsesionadas con lo que les ocurrió en el parto son tratadas por médicos simplemente con medicamentos antidepresivos. Lo que realmente necesitan es poder hablar con alguien que entienda, una persona que no trate de explicar o justificar el trato que recibieron, que no critique como se sienten acerca de lo que les pasó, y que sepa cómo escuchar de manera reflexiva.

Convertirse en madre

La imagen romántica de una madre radiante, un hermoso bebé en sus brazos, su cabello dorado iluminado por los rayos del sol, que aparece en las cubiertas de muchos de los libros sobre el nacimiento está muy lejos de la realidad. Las madres primerizas suelen son a menudo infelices. Esta transición importante de la vida se hace muy difícil por la pobreza, malas condiciones de vivienda, la sobrepoblación así como el aislamiento social. Pero una razón por la que muchas mujeres tienen baja autoestima y no pueden disfrutar de sus bebés es que la asistencia en el parto a menudo les niega información honesta, la posibilidad de elección y el más básico respeto a la dignidad humana.
Como la investigación de Green, Coupland y mi hija, Jenny Kitzinger, en Inglaterra, y la investigación de Simkin en Seattle revelan, las mujeres recuerdan con absoluta claridad, a menudo muchos años después, lo que las matronas y los médicos hicieron y dijeron. Cuando los vieron como autoritarios o punitivos y no ofrecieron información ni elección, y sienten que fueron degradadas y maltratadas.
Birth Crisis (La red de apoyo britanica creada por Sheila Kitzinger)
Empecé la red de apoyo Birth Crisis para ofrecer a las mujeres que habían sufrido un parto traumático una oportunidad de hablar por teléfono con alguien que valida lo que dicen y les ayuda a encontrar dentro de sí el poder para enfrentar la situación. Cuando hablan a menudo describen la forma en que fueron sometidos a lo que algunos llaman "chantaje emocional". Esto empieza durante el embarazo. Una mujer me contó que en la clínica prenatal, cuando preguntó si sería posible tener un parto vaginal, la comadrona de turno le dijo: "Si usted quiere dejar a sus hijos sin madre, y no repetir una césarea, intente usted un parto natural"…” Llegué a casa a llorando porque pensé "no tengo elección. Tengo que tener otra cesárea. De lo contrario me mataría".
Sienten que fueron tratadas durante el parto como objetos en una fábrica puestos en una cinta transportadora. Lo que cuenta Debbie es típico. “Cuando me llamó le resultaba difícil hablar, y hubo largos silencios. Su bebé nació hace 15 meses. Ella fue al hospital de inmediato cuando su rompió aguas y se le dijo que estaba dilatada 2 cm.
Después de un par de horas las cosas no habían cambiado casi mucho. Me dijeron que me pondrían el gotero para acelerar las cosas y me recomendaron una epidural. Le pregunté a la matrona" ¿Qué piensa usted de la epidural? " Ella me dijo que probablemente en mi situación, ella se pondría una. Me dijeron: «Se te quitarán todos los dolores». No mencionaron riesgos. Dijeron que todo iría bien. Que no sentiría nada. "... ..." Después mi único interés era el monitor, ya que para mí era la única manera de saber lo que estaba pasando. Los latidos bajaban durante las contracciones. Pregunté que significaban los números. Me dijeron que el corazón debía mantenerse entre 140 y 120. "Se bajó a 70 durante las contracciones, subió al final de una contracción, pero poco a poco volvió a bajar - hasta los 50 durante las contracciones. "El médico llamó y dijo: 'No te preocupes". Consiguió otro médico y le puso como un pequeño gancho de pescar en la cabeza. "A las 11.30 horas me aumentaron la epidural y los latidos del corazón del bebé descendieron aún más.
"Yo estaba asustada. Me revolvían. Mi marido y una matrona me aguantaban las piernas abiertas en alto. Me sentía tan avergonzada, humillada e inútil sin ni siquiera poder hacer esto por mí misma, con la cara del médico casi en el interior de mi vagina. Dijeron que la cabeza estaba alta. Todos corrieron a la acción. La gente corría por todas partes. Pensé, 'Oh, Dios mío, ¿qué está pasando?' "Hay que hacerle una cesárea”. "Me tuvieron que dormir. Se llevaron a mi marido. Y allí estaba yo. Había tenido un bebé".

Estrés postraumático

Las mujeres suelen sentirse en estado de shock en un primer momento, simplemente aliviadas de que todo haya terminado. Más tarde “despiertan”, y la gratitud de que ellas y sus hijos están vivos se mezcla con el sentimiento de haber sido violadas: "Me sentí masacrada, asaltada, violada." "Me sentí como un animal en un sacrificio." Escenas del parto y el nacimiento se reproducen una y otra vez en sus mentes como un vídeo continuo que no pueden apagar. Sufren pesadillas y recuerdos del trauma. Las personas que tratan de ayudar a menudo les dicen: "Es que tú te esperabas otra cosa". Estas mujeres suelen tener poca confianza en sus cuerpos, y la lactancia se convierte en una lucha y un problema. Estas mujeres sufren de estrés postraumático, que puede durar meses o incluso años, y que puede afectar negativamente a su relación con su bebé y con su pareja.
El bebé
Algunas mujeres no mencionan al bebé, o lo hacen solo de paso. Otros se refieren al bebé como "ella" o “él”. A menudo sienten que el bebé no puede realmente ser suyo. Dicen que hacen "lo que se espera de una madre". O que es como si funcionaran en "piloto automático".
Una mujer me dijo: "Cuando la vi estaba toda limpia y tan mona en su pijamita. Pensé, '¿Tengo el bebé correcto?" Después de un parto normal ya sé que están todos los pegajosos y “sucios”, pero es que es así como yo la quería… Cuando llegué a casa me puse a pensar: «¡Dios!" Yo estoy culpando a mi bebé. Todo era culpa de ella que todo hubiera salido mal… Mis puntos y mi dolor en los pezones. Nunca la llegué a odiar. Pero me fui a mi médico de cabecera y lloré y lloré. Me recetó pastillas. Yo me sentía neutral hacia ella, y no la abrazaba. Seguía llorando todo el tiempo. Sentí que estaba como medio dormida permanentemente". Traté de averiguar qué apoyo emocional había. Me contó: "Yo vivo en una base del Ejército. No conozco a casi nadie. La gente aquí se muda a menudo y cambia constantemente. Mi marido se va a trabajar a las 6.30 y llega a casa 10 a 12 horas después."
Estas mujeres a menudo se sienten impotentes y confusas: "Yo no sabía qué hacer con el bebé por mi cuenta. Mi mamá se la llevó a su casa el fin de semana. Yo no estoy para visitar a nadie. No puedo ir a comer fuera. Mi madre y mis hermanas parecen nacidas para ser madres. Ellas siempre saben instintivamente qué hacer. Yo soy incapaz. Cada vez que traté de decir lo que sentía, la matrona me decía que tenía un bebé sano, que ¿cuál era el problema? ".
De 150 llamadas consecutivas que he recibido de mujeres que sufrieron trauma durante el parto ciento dieciséis hicieron comentarios negativos sobre sus bebés. Como dijo una mujer: "Todo el mundo te dice: 'Tienes un bebé precioso y sano." Pero me siento estafada. "Otros te dicen: "Durante seis meses odiaba a mi bebé. Quería tirarlo por las escaleras. No valia la pena." "Él sólo lloraba y lloraba inconsolablemente durante horas, lo llevaba en brazos día y noche. Esto me deja más agotada y aún más deprimida por mi incapacidad para hacer frente a todo el parto y el cuidar a mi bebé"," Yo después la odiaba. La miraba y quería que estuviera muerta. Me siento tan culpable por pensarlo. "Una mujer que dijo de su parto, que había ocurrido siete años atrás: "Me sentí totalmente impotente. Terminé con una sábana sobre la cara. No quería tener nada que ver con eso", me dijo, "Yo tuve terribles problemas para vincularme con mi bebé. A veces todavía no me creo que ella sea la mía. "
Una mujer que escribió un relato muy detallado, decía: "Mi bebé estaba a mi lado pero yo no quería tocarlo ni mirarlo. Estaba de luto por la pérdida de un hijo que nunca llegó a través de mí, yo era incapaz de dar a luz. A él me lo arrancaron de dentro. Ocho horas después de la operación, la enfermera se acercó y me preguntó si yo había tocado a mi hijo y le dije 'no'. Le preocupaba que no hubiera tomado nada de leche y ella lo puso de inmediato en mi pecho, a mí me pareció un poco chocante. Fue como encontrarse con un hombre por primera vez e incluso sin apetecerte que la gente te exigiera que le beses en la boca " "Fue una verdadera batalla para amamantar. Experimenté tanta frustración y dolor cada vez que ponía al bebé sobre la barriga que estaba sumamente dolorida. Era un bebé hambriento y no estaba satisfecho con los comienzos de poca leche. Yo no quería renunciar porque era lo único que quería hacer correctamente. Pero volví a fracasar. "La palabra "fracaso" se repite en los relatos de muchas mujeres. "La sensación de fracaso era abrumadora. Yo no pude dar a luz y ni siquiera podía darle de comer. Yo era totalmente inútil".

El compañero

Las mujeres suelen ser conscientes de que sus compañeros también están traumatizados. Una respuesta del hombre suele ser sumergirse en su trabajo. Una mujer describió cómo su marido permaneció presente durante un parto en el que ella se sintió emocionalmente y físicamente maltratada: "Me siento como si hubiese engañado a mi hijo." Agregó: Mi marido y yo no hemos hecho el amor en siete meses."
Los hombres se sienten a menudo frustrados y se irritan cuando su pareja siente la necesidad de discutir el nacimiento una y otra vez. Una mujer que hablaba compulsivamente sobre su experiencia del parto doloroso me dijo: "Mi esposo me dice:" ¡No irás a empezar otra vez con eso! Él también me deja fuera. "Esta pareja se encontraban a punto de separarse. A menudo hay problemas sexuales. La episiotomía y la sutura ha dañado el periné y puede significar que el sexo es doloroso o imposible." Él está siendo muy comprensivo ", dicen. Con el tiempo he comprendido lo que esto significa : "No me obliga a tener relaciones sexuales."
La mujer a menudo se siente aterrorizada ante la perspectiva de otro embarazo. Ella también se siente su cuerpo como ajeno y lo odia, su cuerpo le ha traicionado: "Sentí que a David se le extrajo quirúrgicamente de mi cuerpo y que mi cuerpo no había sido capaz de dar a luz. Sentí que había fallado como mujer, como esposa, como madre." Mirar mi cicatriz era muy deprimente. Odiaba mi cuerpo y me sentía mal y una aversión intensa cuando entraba en el baño. Mi cicatriz parecía un monstruo sonriendo riéndose de mí, toda morada, con dolor e hinchazón "....
Una experiencia del parto en el que una mujer siente, "Yo no di a luz. Tuve una operación", y siente que ella era "un trozo de carne en una mesa", o que "fue como una" violación, es un tema pendiente, es un caso no resuelto. Esto interfiere de forma destructiva en la relación con su pareja, y para algunas mujeres que nos llaman la relación termina en separación.
Este descontento después del parto no es un caos emocional que envuelve a la nueva madre a causa de sus hormonas, o por experiencias de su niñez, o incluso debido por pobreza o desventaja social. Es un resultado directo de la gestión agresiva del nacimiento típica del hospital moderno, un enfoque predominantemente mecanizado del cuerpo humano, y el parto que se rige por el reloj.
Nuestra cultura medicalizada de nacimiento es una de las razones por las cuales es importante que exista una alternativa de parto en casa.

Parto en casa

El estado emocional de una mujer después de un parto en su hogar tiende a ser muy diferente. Ella esta positiva, segura de sí misma - y a menudo exultante. El nacimiento de su bebé es algo que ella ha logrado, en lugar de algo que se le ha hecho. Comienza el parto a su propio ritmo, come y bebe cuando quiere, continua con actividades en su casa o en su jardín, aprende a adaptarse a la intensidad, duración y frecuencia de las contracciones poco a poco, se mueve con libertad utilizando muebles de su entorno como apoyo. Se pone en cuclillas o se arrodilla, y decide por sí misma lo que quiere hacer y cuando quiere hacerlo. Empuja como y cuando quiere, no se siente bajo presión por ganar al reloj, y es poco probable que tenga una episiotomía. Después abraza al bebé en su propia cama. Una mujer que controla el espacio en el que ella da a luz, y que por tanto puede sentirse cómoda dejándose ir y entregarse a los sentimientos abrumadores que brotan de su interior, es mucho más probable que pueda mirar a su parto como una experiencia positiva. El parto es una aventura en la que ha descubierto su fuerza interior, la alegría en su cuerpo, y ha crecido su confianza en sí misma. El parto es poder.
El parto en casa ofrece un modelo de cómo todo nacimiento debería ser, un modelo en el que los hospitales deben fundamentar su práctica, y que permite a las matronas aprender cómo mantener la normalidad del parto. Sin embargo, para muchas mujeres conseguir un parto en casa es una carrera de obstáculos. Los médicos de cabecera actúan como guardianes, y sobre todo hay una gran desconfianza sobre el parto en casa y no quieren participar en esta decisión, pero tampoco están dispuestos a remitir a sus pacientes a comadronas, u otros médicos que apoyen el parto en casa.
Tenemos que cambiar el sistema para que las mujeres puedan tener un acceso directo y claro Y para esto es necesario que desde que la mujer descubre que está embarazada, pueda tratar directamente con su matrona. Propongo una campaña para promover el parto en casa como una elección que no sea excepcional, sino razonable.
Para que esto ocurra una mujer sana que ha reservado un parto hospitalario, debería poder cambiar en cualquier momento a parto en casa, incluso durante el parto y ser apoyada y respetada sin crearle inconvenientes.
El acceso a la información sobre el parto en casa debe hacerse más fácil. Una forma de hacerlo sería crear en las páginas web de la NHS (seguridad social británica) una sección especial sobre el parto en casa. Diseñado conjuntamente con las organizaciones del nacimiento más importantes, para informar a las mujeres exactamente sobre cómo conseguir un parto en casa, y darles la información que necesitan para que encuentren el camino de manera fácil.
Un nuevo tipo de educación para matronas es una necesidad urgente. El UKKC y MCR deben trabajar juntos para iniciar la capacitación de matronas para que sepan cómo crear las condiciones para un parto fisiológico en lugar de un parto médico.
Cada matrona debería ser capaz de ayudar en un parto en casa, y todos las estudiantes de matrona deben tener experiencia en partos domiciliarios. Esto debería constituir un elemento indispensable en la formación de matronas. Sin embargo, si queremos que esto ocurra, debe haber más nacimientos en el hogar.
En Wiltshire una matrona puede especializarse en el parto asistido con ventosa. Tenemos que reconocer las habilidades de las parteras que entienden el cuerpo de la mujer y permitir a las mujeres en su cuidado que experimenten un parto sin intervención. En la actualidad, las matronas que atienden partos en casa están infravaloradas y marginadas. Debemos considerar la creación de una nueva acreditación como matrona: La matrona especializada en partos domiciliarios.

Referencias

1 JM Green, VA Coupland, Kitzinger, JV. Las expectativas, experiencias y resultados psicológicos del parto: Un estudio prospectivo de 825 mujeres. Nacimiento 1990; 17 (1) :15-24.
2 Simkin P. Sólo otro día en la vida de una mujer? percepciones a largo plazo de la Mujer de su experiencia del primer parto. Parte 1. Nacimiento de 1991; 18 (4) :203-10.
3 La Red de la crisis de natalidad
4 Tinsley V. La redefinición del papel de la partera: los profesionales de matrona especializadas en ventosa en las maternidades de la comunidad. MIDIRS Obstetricia Recopilación de 2001; 11 (3 Suppl 2): S6-de la S9.